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LA FITOTERAPIA ATRAVES DEL TIEMPO
Dr. Oscar Villavicencio Vargas
INTRODUCCIÓN
Las plantas medicinales han
acompañado la evolución del hombre e históricamente han estado ligadas a la forma de curar ancestral. Es por ello que forman parte de lo que
ahora se conoce como medicina tradicional.
En el Perú la medicina tradicional es
el resultado de lo que antiguamente los expertos dividían en medicina popular, medicina folklórica y medicina ancestral, donde se agrupa a todo un conjunto de conocimientos y de saber cuál ha sido la manera
de curar y prevenir las enfermedades físicas y “del alma”, rescatándose a través de los tiempos y que cada pueblo o cultura ha sabido
guardar y conservar.
Teniendo en cuenta que para conocer
nuestro presente es necesario apelar al estudio de nuestro pasado, creemos conveniente presentar, en forma muy general, la evolución histórica
del conocimiento de las plantas medicinales de los diferentes pueblos y culturas en el
mundo.
OBJETIVO
GENERAL
Revisar en forma breve y general la
evolución histórica del uso de las plantas medicinales en diferentes pueblos y culturas del mundo.
OBJETIVO
ESPECIFICO
Conocer la historia de las plantas
medicinales especialmente en el Perú y América
LA FITOTERAPIA
ATRAVES DEL TIEMPO
Desde tiempos muy remotos, el hombre
ha recurrido a las plantas medicinales para mitigar su hambre y curar sus enfermedades. Estudios antropológicos y arqueológicos realizados en
Irak han encontrado vestigios que desde hace 60,000 – 10,000 años el Homo Neandertal recurrió a las plantas medicinales como lo demuestran los
restos fosilizados de Verbena campestris, milenaria entre otras especies encontradas. En América se han encontrado restos de plantas
que datan de 5,000 a 10,000 años tanto en México como en Perú; una de estas plantas era la “coca”; planta mágico – religiosa usada por los
antiguos peruanos como un estimulante de la vitalidad entre otras propiedades.
Los papiros egipcios señalan que
existían grandes médicos y herbolarios que utilizaban plantas medicinales con carácter terapéutico, culinario y cosmético, entre ellas la
“linaza”, el “hinojo”, el “comino”, el “ajo”, y el “sen”. Los egipcios usaban las plantas para
embalsamar y momificar a sus muertos, tanto a faraones como a sacerdotes; esta particularidad se remonta también a la cultura incaica, quienes
conocían las propiedades conservantes y prueba de ello son los restos enterrados, muy bien conservados, con “muña” Minthostachys
setosa, de “papas” antiquísimas. Las investigaciones farmacológicas y clínicas refieren que la “muña” tiene actividad antibiótica
demostrada sobre gérmenes que infectan el tracto digestivo, y la experiencia clínica nos está refiriendo que la “muña” también tiene uso para
tratar patologías del tracto respiratorio; en cuanto a sus propiedades conservantes son por la presencia de un principio activo: la pulegoma,
de acción larvicida y abortiva.
Por las tablillas encontrada en
Nínive se sabe que los Asirios también usaban plantas en forma e especies, colorantes y perfumes y su uso terapéutico alcanzada un
conocimiento de 250 plantas. Los comerciales fenicios muy notables, traficaban con ungüentos y esencias, elaboradas a base de plantas
medicinales.
Cuando nos referimos a la historia de
las plantas medicinales, no podemos dejar de mencionar a la China milenaria con su gran bagaje de conocimientos en el tema, que le ha
permitido en la actualidad introducirlos en la enseñanza académica junto con la Acupuntura dentro del contexto de la medicina Tradicional
China.
Destaca la obra del Emperador Chao –
Chin kei, considerado el “Hipócrates Chino”, referente a la antigua farmacognosia de China. Otra obra fundamental donde se establecen las
bases y fundamentos de la medicina tradicional china: “El Canon Médico” que relata los famosos diálogos entre Huang di, el Emperador Amarillo
con otro célebre terapeuta de la época: Qi Bo, relacionada con las enseñanzas del TAO, la filosofía del Yin – yang y los cinco reinos
mutantes.
De igual manera Li Shi Zhen, otro
gran médico china que estudió las plantas medicinales por 30 años divide su obra en 3 áreas: animal, vegetal y mineral; cultivó muchas de las
plantas medicinales y esto lo refiere en su obra que consta de I’900,000 sinogramas.
Famosa es también la India
proverbial, creadora de su propia terapéutica por la exuberancia de su flora medicinal, que forma parte de los conocimientos de la medicina
ayurvédica. Del segundo periodo brahmánico destacan 3 importantes obras : “El súsurta”, “El
Caraca” y el “Vagabhta”.
En Grecia, surge HIPÓCRATES (460 –
337 a.C) conocido universalmente como el padre de la medicina, creador de una escuela que prosperó teniendo muchos seguidores y manejando el
principio de la VIS MEDICATRIX NATURAE o médico interno, es decir, considerada las cualidades propias del cuerpo para lograr curación; logro recopilar todos los conocimientos médicos de su tiempo en la obra “Hábeas
Hipocraticum”. En ella describe el remedio vegetal para cada enfermedad y su respectivo tratamiento. Por su parte ARISTÓTELES (384 – 322 a.C.)
que destaca como un erudito de las ciencias exactas, también recomendó el uso de las plantas medicinales dentro del área médica que dominó a
profundidad.
Le siguen TEOFRASTO de Erasios (372 –
287 a.C.) discípulo predilecto de Aristóteles y director de la famosa Escuela Peripatética, quien describe numerosas plantas de Grecia y zonas
aledañas en su conocida obra “Historia de Plantas”.
A comienzos de la Era Cristiana
DIASCORIDES (40 – 90 d.C.), que llegó a ser médico de los ejércitos de Neró, dejó plasmada en su “materia médica”, cuya primera versión
descrita se conoce como “Codees Juliana”, la preparación de 500 medicamentos a base de plantas medicinales.
Entre los médicos más destacados del
imperio romano estaba PLINIO el viejo, por su célebre obra de “Historia Natural” con 36 volúmenes, 9 de los cuales están dedicados a la
taxonomía y botánica medicinal. Otro de los grandes fue GALENO, médico de cámara del Emperador Marco Aurelio, conocido como el padre de la
farmacia por la forma de elaborar los primeros medicamentos a base de formulas de plantas. escribió más de 200 obras durante el siglo II de la
Era Cristiana.
La Edad Media que fue oscurantista, se hizo célebre porque triunfó la medicina de los signos y, por supuesto,
las plantas medicinales no podían quedar de lado ante esta característica de la época. Se comenzaron a usar las plantas aplicado el texto de
la similitud, o sea buscaban plantas que tenían un parecido a determinados órganos del cuerpos y se aplicaban con esa característica
terapéutica. En la medicina tradicional peruana, aún se conserva y se advierten esas formas, esos criterios de uso, como es el caso de la
Jatrpha macrantha “guanarpo macho” que tiene un parecido al órgano sexual masculino y que se usa como un estimulante para los
casos de impotencia sexual.
A partir del siglo VI, los monjes
benedictinos promovieron la conservación y preparación de los jardines botánicos en Europa central que hasta la actualidad se siguen
conservando.
Hacia el siglo X sobresale el célebre
médico árabe AVICENA, cuya obra más importante está compuesta de 5 libros, denominados el “Canon
medicinal”. IBN BAITHAR, oriundo de Málaga, es el más notables de los farmacognostas árabes. Su obra “Gran Compilación de Medicinas y
Alimentos Simples”, trata de 1400 drogas, 200 de las cuales se citan por primera vez.
La célebre Escuela de Salermo brilló
entre los siglos XI y XIV, habiendo publicado dos importantes obras: un tratado de materia médica “En Andotarium” y elpoema “Flos Medicinal ó
Regimen Sanitatis Salernitetum”.
En el renacimiento la botánica se
transformaba en una ciencia parte y por lo tanto independiente lo que le permitió evolucionar y desarrollarse. Aquí no podemos dejar de
mencionar una figura célebre del siglo XVI, PARACELSO (1443 – 1541), para muchos un médico enigmático, muchas de cuyas obras fueron escritas a
base de formulas magistrales de plantas medicinales donde reafirma el principio de la medicina de los signos diciendo: “Que las hierbas están
en la tierra como una señal del propósito con el que se han de utilizar”. De este viejo principio surgen muchos nombres de plantas como
“estornudera”, el “corazoncillo”, la “pulonaria”; durante el siglo XVIII el sueco CARL VON LINNEO (1701 – 1778) introdujo por primera vez la
nomenclatura binaria latina para nombrar a las plantas medicinales, que describe en su obra “Sistema Naturae” donde clasifica sistemáticamente
todas las plantas conocidas basadas en la distribución de los órganos sexuales de la flor.
En el siglo XV, con la llegada de los
españoles al Continente Americano, sale a la luz en Europa una increíble y fabulosa información en cuanto a los conocimientos sobre flora
medicinal de las grandes culturas americanas: maya, azteca e incaica. Es de notar que los primeras hallazgos de “tabaco”, del “té”, de la
”coca”, de la “quinua” o “cinchona”, etc. Datan de los viajes de Colón, Vasco de Gama, Magallanes y otros.
Estos descubrimientos causaron
impacto entre los europeos lo que fue motivo para que los reyes de España organizaran expediciones científicas para estudiar la flora recién
descubierta y poder así darle utilidad. De esas expediciones destacaron 3: la de México, integrada por los botánicos Sesse y Mociño; la de
Nueva Granada (Colombia) al mando de Celestino Mutis; la del Perú y Chile integrada por Hipólito Ruiz, José Pavón, los dibujantes José Pavón,
los dibujantes José Brunete e Isidro Gálvez y el botánico José Dombey.
En lo que respecta al Perú, contamos
con referencias muy concretas sobre plantas medicinales como la “zarzaparrilla”, el “achiote”, la “sangre de drago” y otras por parte de
varios historiadores como Pedro Cieza de León, Nicolás Bautista Monardes, Antonio de la Calancha, y el padre Benabé Cobos, entre otros.
Cristóbal de Molina escribió en relación a las fábulas y ritos de los incas en 1533 lo siguiente: “El hacedor mandó al mayor de sus hijos
Ymaymara Wiracocha, y puso el nombre de todas las hierbas y el tiempo en que habían de producir sus frutos y flores y mostró a las gentes las
hierbas que tenían virtud para curar”. Durante los periodos de la Independencia y la República arribaron a nuestro país expediciones europeas
como la encabezada por el alemán ALEXANDER VON HUMBOLDT a quien se le debe el nombre de una de las corrientes submarinas que cruza el Océano
Pacífico (Corriente de Humboldt). También destaca el italiano ANTONIO RAYMONDI, AUGUSTO WEBERBAUER, FRANCIS MC BIDE y otros personajes que,
identificados plenamente con nuestro país, estudiaron su flora y fauna.
Posteriormente tenemos a
investigadores como FORTUNATO HERRERA, HERMILIO VALDIZAN Y ANGEL MALDONADO, estos dos últimos conocidos por su obra “La Medicina Popular
Peruana”. Mención especial merece el trabajo de dos sacerdotes salesianos, uno de ellos JAROSLAV SOUKUP dedica más de 50 años de su vida al estudio y clasificación de la Flora Medicinal Peruana y lo plasma en un libro, único
en su género en el Perú, denominado “Vocabulario de los nombres vulgares de la Flora Peruana y Catálogo de los Géneros”. Por otra parte
tenemos a EDMUNDO SZELIGA, erudito y profundo conocedor de la botánica medicional que ha escrito múltiples artículos.
En la actualidad muchas Instituciones
Nacionales y particulares, así como las Universidades, han incrementado el interés por el estudio e investigación de nuestras plantas
medicinales que en la última década han alcanzado mayor auge, teniendo como planta más conocida y representativas a la “Uña de gato” (Uncaria tormentosa Willd DC) con sus reconocidas propiedades antivirales,
antiinflamatorias e inmunoestimulantes.
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