FITOTERAPIA EN ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES


Dra. Martha Villar López
Médico Internista

Las enfermedades cardiovasculares ocupan el tercer lugar de prioridad en el Seguro Social de Salud, por su alta magnitud, trascendencia y su moderada vulnerabilidad. Dentro de estas enfermedades la que ocupa lugar preferencial es la Hipertensión Arterial, de la cual nos ocuparemos en esta oportunidad.

 

 

HIPERTENSIÓN ARTERIAL

 

La hipertensión arterial se define como una elevación de la presión arterial hasta un nivel que aumenta el riesgo de lesión orgánica en distintos lechos vasculares, especialmente en la retina, el cerebro, el corazón y los riñones. En el Seguro Social de Salud, contamos con más de 100,000 hipertensos registrados. El 90% de ellos padece hipertensión esencial y el 10% hipertensión secundaria (enfermedades del parénquima renal, enfermedades renovasculares, feocromocitoma, síndrome de Cushing, hiperaldosteronismo primario y coartación de la aorta. En. un 60% aproximadamente de los pacientes con hipertensión arterial esencial, están dentro de la clasificación de hipertensión arterial leve.

 

Es muy importante saber medir la Presión Arterial, se realizará por lo menos tres veces, evitando situaciones de estrés ( reposo, sedestación, vejiga vacía y temperatura agradable), y durante varias semanas para conocer su valor exacto, sin embargo es mejor registrar la presión arterial media, porque se correlaciona mejor con daño orgánico. La clasificación actualmente aceptada es la siguiente:

Categoría

Presión sistólica

(mmHg)

Presión sistólica

(mmHg)

Normal

< 130

<85

Valor normal limítrofe

130 - 139

85" – 89

Hipertensión

 

 

* Estadío I (leve)

140 - 159

90 - 99

* Estadío II (moderada)

160 - 179

1 00 - 1 09

* Estadío III (grave)

1 80 - 209

110-119

* Estadío IV (muy grave)

>= 210

>= 1.20

 

La presión arterial óptima, por lo que al riesgo cardiovascular se refiere, corresponde a un valor sistólico inferior a 120 mmHg y otro diastólico inferior a 80 mmHg. Sin embargo, los valores muy bajos de presión arterial también obligan a una valoración clínica. El diagnóstico debe estar basada en la media de por lo menos dos lecturas o más tomadas en dos visitas o más después de la inicial.

 

Los factores de riesgo que se deberá tener en cuenta son: tipo de dieta ( grasas saturadas y consumo de cloruro de sodio), diabetes mellitus, hiperlipidemia, tabaco y obesidad.

 

El aumento de la presión arterial suele detectarse de manera casual en personas asintomáticas durante un chequeo. La detección y evaluación óptima de la hipertensión consiste en una medición exacta de la presión arterial, de forma incruenta, con el enfermo sentado y el brazo colocado a la altura del corazón. Se tomará dos lecturas con un intervalo de 2 min. La hipertensión debe confirmarse en ambos brazos; se tomará siempre la lectura más alta.

Se buscará mediante una buena anamnesis otras causas secundarias de hipertensión, así como los medicamentos que puedan incrementar la presión arterial tales como los anticongestivos, anticonceptivos orales, anorexígenos, antiinflamatorios no esteroideos, hormonas tiroideas y consumo reciente de alcohol.

 

En la exploración física se buscarán signos de lesión orgánica o de causas secundarias de hipertensión ( existencia de soplos carotídeos, tercer o cuarto tono cardíaco, soplos cardíacos, déficit neurológicos, aumento de la presión ven osa yugular, crepitantes, retinopatía, pulsos asimétricos, aumento de tamaño de los riñones, manifestaciones cushingoides y soplos abdominales.

 

En todo paciente hipertenso recién diagnosticado es importante un análisis de orina, hematocrito, glicemia, colesterol, triglicéridos, potasemia, creatinina, calcio, ácido úrico, radiografía de tórax y ECG.

 

Una vez diagnosticada la presencia de hipertensión arterial y el grado de severidad, se seleccionarán a aquellos pacientes con Hipertensión Arterial Leve a Moderada y en ellos se podrá iniciar el tratamiento, para ello se considerará que el objetivo del tratamiento de la hipertensión es prevenir las secuelas a largo plazo y que en este grado de hipertensión arterial se iniciará principalmente con medidas no farmacológicas.

 

Todos los pacientes hipertensos deberán ser sensibilizados y concientizados de la necesidad de. modificar hábitos inadecuados de vida. Estas modificaciones ayudan a corregir los demás factores de riesgo cardiovascular, tales como: obesidad, cuando éste es mayor del 10% del peso ideal, el consumo de alcohol, que no deberá ser más de 30 mi al día y de preferencia vino tinto, ejercicio dinámico regular, por lo menos tres veces por semana, al menos durante 30 min. y modificaciones dietéticas tales como restricción de sodio e incremento del consumo de algunas frutas ricas en potasio tales como la naranja, la zanahoria, la uva entre otras. La dieta será principalmente rica en frutas y verduras.

 

Las plantas medicinales recomendadas son:

 

  • Allium sativum “ajo”: que contiene aceites esenciales como el bisulfuro en un 60%, azúcares reducidos como los fructosanos y sustancias como la alisina y la alina, es rico también en magnesio y en fitohormonas. Se lo utiliza por su efecto beta bloqueador que le da las sustancias tiociánicas, la inhibición es dosis dependiente a la nor-epinefrina, esto junto con. la acción relajante de la musculatura lisa, producida por la aliína hace que disminuya la presión arterial. Una ventaja adicional es el efecto hipocolesterolémico al estimular la producción de la bilis por el hígado y al disminuir la fracción LDL 9 incrementar el HDL, así también es importante el efecto anti-agregante plaquetario y el efecto diurético probablemente por los fructosanos.

Existen diferentes formas de uso entre ellas está la tintura al 45%, la dosis es de seis a diez mI. por día: el jarabe que se puede administrar de cinco a diez mi por día y como dientes crudos (la más recomendable) de dos a cuatro dientes al día, esta última forma de administración debe acompañarse con" lechuga o perejil, para disminuir el olor fuerte que produce su consumo.

Es importante conocer que el aceite produce irritación de las mucosas, por foque no se consumirá sin alimento.

  • Zea mays “maíz”:, una gramínea, originaria del Perú, contiene saponinas, fitosteroles, glucósidos como la destrina y la zeina, además alcaloides y aceites esenciales como el carvacrol, asimismo potasio. La principal acción reconocida a los estilos de «maíz» es la actividad diurética la cual es ejercida a través de la acción conjunta entre flavonoides, goma y sales potásicas, esto se verificó a dosis de 40 ml/kg por vía oral, dicha actividad demostró ser de tipo uricosúrica y fosfatúrica, su efecto diurético es moderado y es un agente hipocolesterolémíco por ser rico en fibra y en aceites esenciales poliinsaturados.

La forma de utilización es el estigma o estilo (pelo) y debe prepararse 15gr en cocimiento de cinco minutos, reposar y colar; se consume tres veces al día.

No se recomienda el uso excesivo del estigma en cocimiento por la gestante por su efecto oxitócico.

  • Pasiflora incarnata “maracuyá”: planta peruana, contiene alcaloides tales como el harmano 0,011 %, derivado de la betacarbolina, el armina y el harmol, derivados flavónicos que le dan. su acción sedante sobre el sistema nervioso central y glucósidos como la passiflorina o maracuyina que produce relajación de la musculatura lisa y el efecto bradicardizante.

La forma de administración es el extracto (jugo puro), en 250cc dos a tres veces al día, puede utilizarse también las hojas en infusión de una a dos hojas por cinco minutos de dos a tres veces al día.

  • Petrosilinum sativum “perejil”, contiene aceites esenciales tales como el luteolol, apiol en un 60 a 80%, miristicina en un 55%, heterósidos flavónicos como la apiína y furocumarinas como el bergapteno. Su acción fundamental es la diurética dada por el apiol principalmente.        

El consumo exagerado produce toxicidad hepática y renal con disminución de la función, además también puede observarse excitación nerviosa y elevación de la temperatura, vómitos y cefalea.           

  • Apium graveolens “apio”, el jugo fresco del apio, así como su consumo en ensaladas proporciona a nivel renal un efecto diurético atribuible principalmente al manitol y el potasio, como se comprobó en pacientes con hipertensión arterial moderada, se logró reducir la presión en el 80% de ellos, sin embargo no debe ser usado exageradamente por la cantidad de sodio que posee y tampoco debe ser usado en gestantes por la acción del apiol que provoca contracciones uterinas.         .

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

1.         Washignton W.( 199) Manual de Terapéutica Médica. Editorial. Edición.

2.         Harrison, (1998): Medicina Interna. La Prensa Medica Mexicana II edición en español. Berdonces J. L (1989) Tratado de Plantas Medicinales. Barcelona.

3.         Cáceres A: Plantas de uso medicinal en Guatemala. Ed. Universitiuia. Universidad de San Carlos de Guatemala. Guatemala. 1995; pp:365-8 .

4.         Alonso, J. (1998): Tratado de Fitomedicina, Bases clínicas y farmacológicas. Editorial lSIS. Argentina.